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Roban 80 bicicletas de alta gama en la tienda LTM Racing de Madrid

La mañana del lunes día 5 de octubre se convirtió en la peor de 25 años de trayectoria de la empresa familiar LTM Racing, una tienda de ciclismo de San Sebastián de los Reyes, en Madrid. LTM Racing se fundó hace 25 años por los responsables de Bike Comp, distribuidores de la marca Santa Cruz para el mercado español. Empezaron como un pequeño negocio en el centro de Madrid hasta que en 2013 se mudaron a un local de 500 metros cuadrados y ya en 2017 se ubicaron en la actual nave de 1.000 metros. Al abrir la tienda el personal y propietarios la encontraron vacía, con un agujero enorme en la pared, de aproximadamente dos metros cuadrados que daba a la nave industrial que queda justo al lado y por el que habían sustraído 80 bicicletas de gama alta de las marcas Yeti, Ibis, Santa Cruz y otras marcas, además de mucho material. Cuadros de carbono, horquillas, cascos y prácticamente todo lo que encontraron en la tienda. La policía calcula que los ladrones, al menos 3 personas, abrieron el butró

Tenemos que vernos más (o no) - El anuncio de Ruavieja 2018

Será muy raro que no sepas de que te estoy hablando si te digo que tenemos que vernos más o si te hablo del anuncio del licor Ruavieja para las fechas navideñas de 2018. Un spot publicitario del que todo el mundo habla y que a todos conmueve, yo el primero. Y, posiblemente, se convierta en uno de los premiados en alguno de los muchos festivales y eventos del sector que salpican la piel de toro.

Pero más allá de la innegable calidad creativa y del hecho de que dan de lleno en una emoción y su sentimiento con la que tendrías que ser un psicópata para no identificarte en estas fechas (y casi que durante todo el año) es, a mi juicio, una oportunidad para aprender a ser críticos (sin maldad ni caer en la estupidez del ofendidito profesional), aprender a ser prácticos y aprender a ser simples.

De eso va uno de nuestros últimos análisis en el canal de YouTube, de cómo Tenemos que vernos más, el anuncio de Ruavieja 2018, maneja con arte (y con la sapiencia de Rafael Santandreu) el sentimiento de culpabilidad por dejarnos arrastrar por nuestro día a día, por (supuestamente) perder el tiempo delante de una pantalla y por olvidarnos de las personas, obviando algo tan simple como que las redes sociales nos permiten estar conectados con aquellos a los que queremos como nunca antes jamás había sucedido. Obviando que los tiempos actuales nos llevan a unos ritmos de vida que son imposibles de comparar, no ya a como era la vida hace siglos, ni tan siquiera a como era hace 20 ó 30 años.



Así, de una manera absolutamente hábil y admirable Ruavieja se convierte en el adalid que te salvará de ese sentimiento de culpa, inevitable cuando se constata de una manera tan maniquea con datos objetivos (irrefutables de aquella manera). Al igual que CocaCola es quien te salvará de la infelicidad y te mostrará el camino a ser un ser-contento. O al igual que la Lotería Nacional hará realidad todos tus sueños consumistas inconfesables rescatándote del pozo de tu agonía diaria. O Freixenet te trasladará a la exquisita lujuria. O Ferrero Rocher colmará tu vida social.

En resumen, estamos ante un nuevo héroe navideño (cual unicornio pintado en acuarelas como si de un bricolaje de G-Dragon se tratara), que, ya veremos, tendrá que superarse el próximo año con otro spot emocional que supere al actual, tendencia durante 3 días en YouTube, superando ya los 8 millones de visualizaciones (y que muy presumiblemente al terminar estas fechas se convierta en un hito con historia propia en esa plataforma).

Un spot que aplaudimos, pero del que, oye, solo por tu salud mental, no te dejes manipular. Como mucho haz lo que quiere la marca, comprar una botella de Ruavieja y brindar, no con quien no puedes ver por las circunstancias de la vida que sean, sino con quien sí puedes ver y tienes justo al lado. Esas personas que nos acompañan constantemente y de las que nos olvidamos con mayor premura. Esas personas entre las que podemos sembrar una sonrisa, una buena acción... y no lo hacemos.

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