Escalas, juguetes y miniaturas

(Artículo recuperado de la web artecar24.com. Texto original de 2001. Texto revisado en 2015.)

¿Qué es una escala?


Las imágenes que ves en este artículo han sido tomadas de la tienda especializada Gasoline Alley Antiques, donde podrás comprar cualquiera de estos kits.

Ace #1R, madera en 1:24, de 1952.

Ace #8R, madera en 1:24, de 1951.

Ace #15R, madera en 1:24, de 1946.

Aurora #576-198, plástico en 1:24, de 1963.

Comet #PL-808, plástico en 1:24, de 1957.

Gar Vic, slot en 1:24, años 60.

Ideal #3064, plástico en 1:25, de 1954. 
(Nota a los coleccionistas españoles: miniatura fabricada en EE.UU., a mediado de los años 50 -en plena época franquista-, utilizando la bandera republicana de antes de la guerra civil.)

Linderg #6030, plástico en 1:24, de 1967.

Linderg #6104M, plástico en 1:24, de 1969.

Monogram #PC51-98, plástico en 1:24, de 1959.

Revell #R-1089, slot en 1:24, de 1963.



Más información:




¿Por qué la escala 1:24?

Cuando era niño recuerdo a mi padre montando dos maquetas de aviones, probablemente de escala 1:72 (es algo que supongo hoy). Sí recuerdo vagamento aquellos aparatos, un caza y un bombardero, con sus bases de exposición. Podría tratarse del año 1978 ó 1979. Hoy sé (imagino) que adquiridos en aquella memorable Casa Portuguesa que tantos cincuentones recuerdan hoy con nostalgia. No recuerdo ni qué aviones eran ni de qué marca de maquetas se trataba, pero sí que estaban pegados con el Imedio que se anunciaba en la tele. Y también como los intenté hacer volar, así que supongo que terminarían en la basura. Mi madre no era de guardar juguetes viejos o rotos.

Años después, ya adolescente, cayó en mis manos una maqueta regalada de un gran barco. Luego vino otro. Hablo de 16 años. Una maqueta pegada tal cual, según venía en la caja. Mi primer acercamiento al modelismo.
Y después de eso ya no volví a ver este hobby hasta aproximadamente 1996 ó 1997 cuando en un supermercado de AlCampo encontré unos coches de BBurago que reproducían algunos automóviles antiguos o clásicos. Me engancharon. Estaban de oferta y me los compré. Su escala, la 1:24.

Después de eso vino la primera maqueta, un Cadillac ElDorado de Lee que monté tal cual venía de caja, pegado con cianocrilato. Y ya que también empezaba a trabajar con proyectos en un incipiente nuevo medio de comunicación masivo, democrático y bidireccional como es Internet, empecé a buscar información.

Así que vino otro coche y otro, otra maqueta y otra. Y tomé una decisión, quería que guardaran una proporción equivalente. Quería poner una Harley al lado de un Volvo y observar sus diferencias también en dimensiones.
Primero fue acercarme al hobby, luego comunicar sobre el mismo. Y nació ArteCar24. Si volviera atrás reconozco que tal vez hubiera sido ArteCar43, pero lo difícil de esta escala, que sea una rareza en el mercado español, que los que nos dedicamos a ella seamos tan pocos y se formen grupos tan bien avenidos, estoy seguro, no sé si lo hubiera tenido siendo otra cosa. Porque al final un hobby, una afición, una pasión cualquiera (sana) es una excusa para unir personas.
Una de las cosas que más me sorprende en el mundillo de las miniaturas es que algunos modelistas y coleccionistas no sepan o entiendan qué significa y qué implica la fracción 1/24 y, en general, las fracciones de las escalas. Esto, que puede no ser extraño si uno no ha recibido la debida formación en matemáticas o dibujo lineal, es todavía mucho más increible o significativo si, cuándo quién no entiende lo qué es una escala, es el propio fabricante, quién dice que "si fabrico un coche de 7 pulgadas de largo -unos 17 centímetros, medida media en el vehículo americano a escala 1:24-, entonces fabrico a escala 1:24. Deducción totalmente falsa, o mejor dicho, que sólo se aproxima a la realidad. Estos fabricantes parecen ignorar que la utilización de una escala es algo tan elemental y sencillo como el hecho de dividir todas las medidas reales a reproducir entre el denominador de la escala, con lo que obtendremos algún coche de 7 pulgadas, otros de 6'5, otros de 5, otros de 6'3... Si tenemos una colección de coches de 7 pulgadas, lo que tenemos son coches cuyas escalas variarán entre la 1:20 y la 1:30.

Probablemente, la historia de la escala y su utilización en la fabricación de objetos que representan a tamaño reducido a otros a tamaño mucho mayor, guardando la proporcionalidad en todas sus medidas en un denominador común, pueda ser tan vieja como la historia de las matemáticas y vaya ligada paralelamente a la de ésta. Sin embargo, aunque existen precedentes, casi todos los que han investigado en una u otra forma este tema parecen coincidir en que escalas y juguetes se dan la mano en la industria del modelismo ferroviario de principios del siglo XX. Si bien, como con casi todo lo que conocemos hoy en día, ya en el Antiguo Egipto... bla, bla, bla. Para nuestro resumen, usaremos la fecha más reciente.

Para entender las escalas


Haciendo un resumen muy a grosso modo, la historia comienza a principios del siglo XX con la expansión del ferrocarril. Las empresas jugueteras inglesas y alemanas, primero, las americanas después (y en esto parecen coincidir todos los autores a los que he tenido acceso) empezaron a reproducir trenes, vagones, vías y accesorios. Estos juguetes de conjunto formados por distintas piezas que podrían comprarse en cajas o por separado, deberían de mantener entre sí una proporcionalidad que la hiciera creible desde la perspetiva de un niño, o incluso desde la visión de un adulto. Esto tampoco era una necesidad nueva y ya se daba en otros ámbientes como en las fábricas de casas de muñecas, donde la escala tradicional es la 1:12.
Así que ya tenemos una pata de la mesa miniaturas a escala: la necesidad de, no sólo reproducir a escala, sino la de mantener una proporcionalidad continua en una línea de juguetería extensa, como era todo lo que comprendía el modelismo ferroviario.
Tradicionalmente, tanto en el mundo industrial como en el mundo juguetero y en general en los paises -que en aquel momento eran, además, potencias mundiales- que usaban el sistema anglosajón de pies y pulgadas, las escalas naturales eran aquellas que les permitían reducir un objeto de 7 pies a otro de 7 pulgadas, teniendo en cuenta que 7 pies son 12 pulgadas y que por lo tanto ya no es algo tan sencillo como dividir entre 10 ó 100. Las escalas naturales para el sistema anglosajón son las proporciones múltiples de 12. Si observas la siguiente tabla podrás entenderlo perfectamente:

Razonamiento Proporción Escala
una pulgada/un pie 1/12 1/12
6/8 pulgada/un pie 6/8/12 1/16
media pulgada/un pie 1/2/12 ó 4/8/12 1/24
3/8 pulgada/un pie 3/8/12 1/32
1/4 pulgada/un pie 1/4/12 ó 2/8/12 1/48
1/8 pulgada/un pie 1/8/12 1/96

Como podrás observar, el diseñador de aquella época no sólo jugaba con las escalas maestras (por llamarlas de alguna forma, y que eran aquellas resultantes de aplicar los razonamientos: 1 pulgada / 1 pie, 1 pulgada / 1,5 pies, 1 pulgada / 2 pies... que equivaldrían a 1:12, 1:18, 1:24...), sino que además buscaba fracciones de pulgada que representaban a un pie, realizando la operación inversa a la planteada entre paréntesis: tres cuartos de pulgada / 1 pie, media pulgada / 1 pie, 6 octavos de pulgada / 1 pie... que equivaldrían a escalas como 1:16, 1:24, 1:32...

Así que aplicando proporciones a las pulgadas, que representarían en escala, la medida de un pie, o lo que es lo mismo 12 pulgadas, siempre y cuando el resultado de la fracción fuera un número limitado (es decir, que la división no diera como resultado, a la hora de representar la unidad, un valor con ilimitados decimales), podremos obtener prácticamente todas las escalas conocidas. Y todo este complejo razonamiento es así, por el simple hecho de no usar el sistema decimal que heredamos del mundo árabe, allá por el siglo X (siglo arriba, siglo abajo). ¡Te imaginas que sencillo sería usar de manera estandarizada escalas como 1:10, 1:20, 1:25...! Pues, muy probablemente, el surgimiento de algunas escalas, como la propia 1:20 ó 1:25 ó 1:35 se deba a un ajuste para un uso más limpio en el diseño, puestos que estas fracciones dan menos números con decimales ilimitados, cuándo trabajas directamente sobre un sistema decimal.

Pongamos un caso: si para el diseño de un vehículo se ha usado el sistema decimal, es probable que se hallan usado medidas enteras del sistema decimal (por ejemplo, 350 centímetros ó 130 pulgadas); sin embargo, si usamos el sistema anglosajón, bien podrían haber usado 10'5 pies o lo que es lo mismo, 10 pies y 6 pulgadas. Con los planos de estos vehículos en las manos, la aplicación de las escalas 1:24 ó 1:25 nos favorecen más en un caso que en el otro. Por ejemplo, 10'5 pies equivalen a 5'25 pulgadas en la escala 1:24, sin embargo equivalen a 5'04 en la escala 1:25, lo que es mucho más dificil de representar y fabricar. En el primer caso, reducir 350 ó 130 corresponderían a 14 y 5'2 respectivamente en 1:25, pero corresponderían a 14'58333... y 5'41666... en escala 1:24, lo que aún es mucho más dificil de reflejar en el diseño de la miniatura y en su posterior fabricación, si cabe.
Así que ya tenemos otra pata de la mesa miniaturas a escala: el intrincado uso de las fracciones para reducir el complejo sistema de medidas de pies y pulgadas, algunas como las escalas 1:12, 1:24, 1:36, 1:48..., escalas simples para este sistema, otras, más complejas, utilizadas para cubrir las necesidades de un producto de tamaño intermedio, con escalas como la 1:18 ó 1:28 ó 1:32 y un último grupo que son aproximaciones de todas estas escalas tradicionales a otras con un uso más racional para un sistema decimal.
Cuándo el mercado del modelismo ferroviario alcanzó el auge suficiente, las marcas jugueteras se ensarzaron en una guerra de escalas, utilizando como bastión el ancho de las vías, haciendo que un tren fabricado por una marca alemana dada y que tenía 30 mm. de ancho, no fuera compatible con los de otra marca inglesa que los había fabricado con 10/12" -un doceavo de pulgada- (es decir 21'1675 mm. de ancho de vía, en la miniatura. Y fue en esta guerra de escalas basadas en los anchos de vía donde nace el intrincado mundo de las escalas de modelismo ferroviario, aún mucho más complejas si cabe que las del modelismo plástico o el coleccionismo de diecast.
Y por último, tenemos la tercera pata de esta mesa tan nuestra llamada miniaturas a escala: la necesidad de las empresas de fidelizar al cliente, necesidad que se tradujo en la diferenciación por escalas y anchos de vías, dentro del modelismo ferroviario.
¡Ops! Pero aquí falta algo, nos falta una pata en esta mesa. Y fueron las empresas auxiliares. Todas aquellas pequeñas empresas que fabricaron y fabrican accesorios que se vieron en un fuego cruzado de tamaños y proporciones, que tuvieron que decidir si fabricaban coches a escala 1:42 o 1:48. Y tenemos también a la industria juguetera que no fabricaba accesorios o trenes, pero que si fabricaban ya anteriormente miniaturas como soldados de plomo o casas de muñecas... o aquel nuevo y sorprendente invento llamado automóvil.

En resumen


Primero, que ya sabes como usar la escala. ¿Cuánto es un metro en escala 1:25? Divides entre 25 y obtienes 0'04... ¿Cómo que 0'04? Si, 0,04 metros, es decir, 4 centímetroso 40 milímetros. ¿Y tres centímetros en escala, cuánto representa en el vehículo original? Multiplicas por 25 y obtienes 75... ¡Cómo! ¿75 metros? No, 75 centímetros. No olvides el pequeño detalle que aprendiste en la escuela de que si divides o múltiplicas centímetros, obtienes centímetros; y si divides o multiplicas metros, obtienes metros.

Segundo, que ya sabes que estas escalas tan raras nuestras provienen de la industria juguetera inglesa y alemana, en primer orden, y americanas, después; estando en el meollo de la cuestión, el uso racional por parte de los diseñadores de los juguetes, a la hora de proporcionar una miniatura, de un sistema de medida tan enrevesado como el angloamericano de pies y pulgadas.

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