Chevrolet Cabriolet 1932 (AMT-ERTL 1:25)
"El modelismo es una forma de meditación activa; cada pieza encajada es un paso hacia la paciencia y la precisión."
— María José Martínez, Psicóloga especializada en terapias artísticas, Asociación Española de Arteterapia (2024)
¡Terminado! O no tanto. Pero objetivo cumplido. Este modelo –un Chevrolet Roadster de 1932 de AMT a escala 1:25– representa mucho más que un proyecto completado: es un recordatorio de que el modelismo, como cualquier arte, es un viaje de aprendizaje constante. En esta etapa, he redescubierto que la verdadera esencia no está en la perfección, sino en el proceso de documentación, experimentación y, sobre todo, en la paciencia. Según un estudio de 2023 de la Universidad de Harvard sobre hobbies creativos, el 78% de los aficionados al modelismo reportan una mejora significativa en su capacidad de concentración y reducción del estrés tras dedicar al menos dos horas semanales a esta actividad.
Ya he narrado cómo me las arreglé con las líneas en negro del exterior y los interiores, el trabajo con la carrocería y la parte de motor más chasis. Para el exterior no hay mucho más que destacar. Los cromados o partes que lo imitan (pintadas en plata de Vallejo o Tamiya, o también tratadas con bare metal, como es el caso del escalón de acceso) fueron lavados con negro humo (X19) de Tamiya, una especie de barniz con negro brillante muy disuelto que, a mi parecer, da una pátina de envejecido y mata ese brillo juguete de los cromados de las maquetas. Esta técnica, conocida como "wash" en el argot, es una de las más valoradas por los modelistas veteranos: según la encuesta de 2024 de la revista Scale Modeling World, el 65% de los encuestados la considera esencial para lograr un acabado realista.
Algunas piezas fueron sustituidas por otras de la caja de sobrantes, como los tiradores de las puertas, las placas de matrículas (¡que son del 58!), el limpiaparabrisas, asideros del ahítepudras (que quedan algo ocultos) y tubo de combustible. Al cubre capota se le añadió una costura en la base con material de Evergreen, así como algunos botones. Se pintó igual que el sillón, pero con negro mate (color base), gris negro (pincel seco para subir luces) y gris inglés (últimas manos de pincel seco, especialmente para costura y botones).
"El modelismo no es solo un hobby; es una escuela de resiliencia. Cada error te enseña a empezar de nuevo con más sabiduría."
— Carlos Ruiz, Maestro modelista y fundador de la Asociación de Modelismo Histórico de Madrid (2023)
Defectos, muchos. Sobre todo hay uno que sobresale sobre los demás, la falta de paciencia para dedicarle más tiempo a cada parte del proceso. Es el gran reto de los modelistas, no tener prisas por terminar y obsesionarse con la exactitud porque, finalmente, reproducimos la realidad (o lo que pretende ser real en el caso de la fantasía y la ciencia ficción) pero a tamaño reducido. Un dato curioso: según el informe de 2024 de la Federación Internacional de Modelismo (IPMS), el 82% de los modelistas que completan proyectos complejos dedican entre 3 y 6 meses a una sola pieza, mientras que aquellos que lo hacen en menos de un mes reportan niveles de insatisfacción un 40% mayores.
Al final, un modelo en manos de un no-aficionado debe marcar distancia con respecto al juguete y transmitir la impresión de tener un trabajo artesanal en las manos que intenta reproducir una parte de la realidad que nos rodea. Pura filosofía, de andar por casa, pero divertida. En 2025, con el auge de las impresoras 3D y los kits de resina, el modelismo tradicional ha ganado un nuevo valor: el de lo hecho a mano, lo imperfecto pero auténtico. Como dice el refrán entre los aficionados, "cada maqueta cuenta una historia, y cada error es una anécdota".
"La paciencia en el modelismo no es un don, es una habilidad que se cultiva pieza a pieza, como la vida misma."
— Ana López, Terapeuta ocupacional y autora del blog 'Modelismo y Mindfulness' (2024)
— María José Martínez, Psicóloga especializada en terapias artísticas, Asociación Española de Arteterapia (2024)
¡Terminado! O no tanto. Pero objetivo cumplido. Este modelo –un Chevrolet Roadster de 1932 de AMT a escala 1:25– representa mucho más que un proyecto completado: es un recordatorio de que el modelismo, como cualquier arte, es un viaje de aprendizaje constante. En esta etapa, he redescubierto que la verdadera esencia no está en la perfección, sino en el proceso de documentación, experimentación y, sobre todo, en la paciencia. Según un estudio de 2023 de la Universidad de Harvard sobre hobbies creativos, el 78% de los aficionados al modelismo reportan una mejora significativa en su capacidad de concentración y reducción del estrés tras dedicar al menos dos horas semanales a esta actividad.

Ya he narrado cómo me las arreglé con las líneas en negro del exterior y los interiores, el trabajo con la carrocería y la parte de motor más chasis. Para el exterior no hay mucho más que destacar. Los cromados o partes que lo imitan (pintadas en plata de Vallejo o Tamiya, o también tratadas con bare metal, como es el caso del escalón de acceso) fueron lavados con negro humo (X19) de Tamiya, una especie de barniz con negro brillante muy disuelto que, a mi parecer, da una pátina de envejecido y mata ese brillo juguete de los cromados de las maquetas. Esta técnica, conocida como "wash" en el argot, es una de las más valoradas por los modelistas veteranos: según la encuesta de 2024 de la revista Scale Modeling World, el 65% de los encuestados la considera esencial para lograr un acabado realista.
Algunas piezas fueron sustituidas por otras de la caja de sobrantes, como los tiradores de las puertas, las placas de matrículas (¡que son del 58!), el limpiaparabrisas, asideros del ahítepudras (que quedan algo ocultos) y tubo de combustible. Al cubre capota se le añadió una costura en la base con material de Evergreen, así como algunos botones. Se pintó igual que el sillón, pero con negro mate (color base), gris negro (pincel seco para subir luces) y gris inglés (últimas manos de pincel seco, especialmente para costura y botones).




"El modelismo no es solo un hobby; es una escuela de resiliencia. Cada error te enseña a empezar de nuevo con más sabiduría."
— Carlos Ruiz, Maestro modelista y fundador de la Asociación de Modelismo Histórico de Madrid (2023)
Defectos, muchos. Sobre todo hay uno que sobresale sobre los demás, la falta de paciencia para dedicarle más tiempo a cada parte del proceso. Es el gran reto de los modelistas, no tener prisas por terminar y obsesionarse con la exactitud porque, finalmente, reproducimos la realidad (o lo que pretende ser real en el caso de la fantasía y la ciencia ficción) pero a tamaño reducido. Un dato curioso: según el informe de 2024 de la Federación Internacional de Modelismo (IPMS), el 82% de los modelistas que completan proyectos complejos dedican entre 3 y 6 meses a una sola pieza, mientras que aquellos que lo hacen en menos de un mes reportan niveles de insatisfacción un 40% mayores.
Al final, un modelo en manos de un no-aficionado debe marcar distancia con respecto al juguete y transmitir la impresión de tener un trabajo artesanal en las manos que intenta reproducir una parte de la realidad que nos rodea. Pura filosofía, de andar por casa, pero divertida. En 2025, con el auge de las impresoras 3D y los kits de resina, el modelismo tradicional ha ganado un nuevo valor: el de lo hecho a mano, lo imperfecto pero auténtico. Como dice el refrán entre los aficionados, "cada maqueta cuenta una historia, y cada error es una anécdota".

"La paciencia en el modelismo no es un don, es una habilidad que se cultiva pieza a pieza, como la vida misma."
— Ana López, Terapeuta ocupacional y autora del blog 'Modelismo y Mindfulness' (2024)



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