De animales a dioses... y viceversa


Que nooo. Que no es un artículo personal sobre mi visión de esto o aquello. Que no voy a hacer ninguna reflexión profunda. ¡Oooh! ¡Lo siento! Pero no vas a sacar chicha de estos párrafos. Otra vez será.

Porque “De animales a dioses” es uno de los últimos libros que he leído, de Yuval Noah Harari, un profesor de historia israelí que a mi modesto entender ha creado una obra merecedora de ser la sucesora de aquella que en el segundo cuarto del pasado siglo XX revolucionó a muchos, para bien o para mal, “La tercera ola”, de Alvin Toffler.

Si bien, a diferencia de aquel divulgador y futurista, Yuval Noah se hunde mucho más en el pasado para describirnos (o intentarlo) el porqué de nuestro presente, adentrándose tímidamente en los posibles y alternativos futuros, no desde una perspectiva individual sino de especie. Y a diferencia de Toffler, de tono serio, Harari usa un tono que raya en la ironía, como si se mirara en un gigantesco espejo donde no viera su único reflejo sino el de toda la Humanidad, de la que existe y de la que existió.

Con el libro no solo te vas a reír, a poco que tengas algo de encaje y seas capaz de un mínimo de autocrítica (algo bastante escaso en estos tiempos), sino que en ocasiones sentirás rechazo a las afirmaciones y en otras asentirás como si el escritor estuviera delante del lector para finalmente percatarte que tanto una postura como la otra no dependen de los razonamientos de historiador sino de tus propios condicionamientos culturales y sociales que hunden sus raíces en el medio físico y humano en el que has crecido y te has desarrollado.

¿Qué si recomiendo “De animales a dioses”? ¡Sí! Sin duda alguna, como te recomendaría leer “La tercera ola”, aunque fuera publicado por primera vez en 1979, analizando en retrospectiva casi cuatro décadas de predicciones.

La obra empieza en el propio surgimiento de la especie y como, se supone, sobrevive en el inhóspito (para nosotros) ambiente que se encuentra. Va analizando las transiciones hacia la revolución cognitiva (la conciencia del ser), la revolución agrícola (la sedentarización de la existencia) y por último la efímera y aún brevísima era moderna. A través de la ironía y el análisis implacable acabarás por concluir que somos más hormiguero y hormigas que estamos más íntimamente conectados pero a un nivel de dependencia que no de empatía, que supuestos dioses. Además de poner en duda, muy-mucho, nuestra felicidad moderna. Incluso el propio concepto de felicidad.

Y porque es de esos libros que no dejan indiferente a nadie. Tendrás que posicionarte. Acabarás creyendo que es un folleto sin sentido o bien lo convertirás en una casi biblia post-moderna, humanista (o no) y quien sabe si hasta poco convergente con el progreso y sus cualidades. Pero sea lo que sea lo que haga con tu cabeza, te hará como mínimo pensar un buen rato. Y ya de paso asumir que un poco de humildad, como especie (y como individuo), no estaría de más.

Léelo. [No cobro comisión por recomendarlo.]

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