El temor de un hombre sabio

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No. No es el título de un rollazo timorato y expeditivo sobre lo correcto o lo incorrecto. Puedes estar tranquilo. Es el título del segundo libro de Patrick Rothfuss, de quién no conocía su jovial y barbudo careto hasta que me sumergí en su obra. La historia de Kvothe, el personaje que lo llena todo, es una de esas experiencias literarias que, una vez vividas, redefinen lo que esperas de la fantasía épica. Si me preguntas que te describa el libro cuyas tapas cerré anoche, no sabría. Es decir, el primero, El nombre del viento, me pareció un paseo por los escenarios de un mundo que respira magia no como un truco, sino como una ciencia rigurosa y antigua. No hay un colegio hechicero al uso, sino una Universidad enmarcada en un tiempo impreciso, respondiendo al ideal de una cultura tan antigua que ni los mapas se corresponden con nuestra geografía. Exhala ese aroma a leyenda y profundidad que asociamos con los grandes maestros. El segundo, El temor de un hombre sabio, es una expansión monumental de ese universo, un viaje de aprendizaje, pérdida y descubrimiento que recuerda a las grandes odiseas personales. Pero la historia, en el fondo, es sencillamente la biografía de Kvothe. Un personaje que lo absorbe todo con la fuerza de un torbellino. Por alguna razón ese joven personaje recreado por aquel profesor de lingüística me enganchó. Me sentí identificado con su inteligencia, con su arrogancia, con su ira, con su impulsividad... y sus constantes meteduras de pata. Me recuerda una manida frase que no sé dónde leí o escuché, de esas verdades incuestionables que uno ficha para sí, que trasladada al personaje quedaría como: Kvothe es un elenco de malas acciones motivadas por buenas intenciones. Vamos, un metepatas de manual, pero de esos cuyo corazón llevas contigo días después de cerrar el libro. El motor que lo mueve es el secreto, el misterio, su descubrimiento. Algo que lo impulsa más allá de toda razón. Y la justicia, o más que eso, la ira ante la injusticia, es la fuente de muchas de sus calamidades. Y el amor hacia lo que no entiende, incluyendo por encima de todo y de todas a su siempre evasiva Denna. Son estas las tres claves que te seducen a poco que en los primeros capítulos te hayas perdido entre descripciones ricas, microhistorias, poemas y conversaciones cargadas de doble fondo. **El Arte de Esperar y el Valor de la Relectura** Han pasado años desde aquella primera lectura. La espera para la conclusión, *Las puertas de piedra*, se ha convertido en un fenómeno cultural en sí mismo, un tema de debate, memes y paciencia colectiva. En este tiempo, he revisitado Temerant, el mundo de Kvothe, y he descubierto que estos libros poseen una rara cualidad: mejoran con la relectura. Los detalles que pasaste por alto, las pistas sembradas con maestría, la prosa musical de Rothfuss, todo adquiere nuevas dimensiones. Esto no es común. Habla de una obra construida en capas, como las mismas historias que el cronista recoge en la posada *Roca de Guía*. En un mundo literario a menudo dominado por la publicación en cadena, la meticulosidad de Rothfuss es un recordatorio del arte como oficio lento. Como señala Brandon Sanderson, otro gigante de la fantasía moderna: "La construcción de mundos no es solo escenarios; es la creación de sistemas consistentes de magia, historia y motivación que sostengan la incredulidad del lector durante miles de páginas." Brandon Sanderson, Autor y profesor de escritura creativa en la Universidad Brigham Young. Esta consistencia es palpable en cada rincón de la Universidad, en cada nombre del viento, en cada moneda de la Mancomunidad. **Fantasía Moderna: Más Allá del Escape** La fantasía épica ha evolucionado desde los días en que Tolkien la cimentó. Hoy, lectores y autores buscan no solo escapar, sino reflejarse. Los héroes son más grises, sus traumas más reales, sus fracasos más resonantes. Kvothe es un arquetipo de esta nueva era: un prodigio que es, al mismo tiempo, su propio y peor enemigo. Su historia habla de la lucha por el conocimiento, del peso de la fama, de la intoxicación del talento y de la dificultad de sanar las heridas de la infancia. Los datos reflejan este apego continuado. Según el informe *"BookScan 2024"* sobre tendencias de ficción en español, la fantasía épica adulta mantuvo un crecimiento sostenido del 18% en ventas respecto al año anterior, con sagas de largo desarrollo como *Crónica del Asesino de Reyes* manteniendo un lugar destacado en los rankings de reediciones y ventas de fondo de catálogo. Esto indica que, lejos de ser una moda pasajera, existe un público lector consolidado y ávido que valora la profundidad y la inmersión por encima de la inmediatez. **El Antihéroe Imperfecto y Nuestros Propios Miedos** Si ya tienes una edad, no necesariamente en el carnet, sino en la cabeza, has leído de esto y de aquello. Las fuentes de las que bebe el autor están ahí. Lo que le pasa a los Amyr evoca ecos de órdenes religiosas y conspiraciones históricas. La Universidad es la historia del conocimiento luchando contra la superstición. Su épica tiene raíces artúricas. Lo celta está presente, y también un poso de mística oriental. Y Kvothe es la nota discordante en todo esto. En una epopeya siempre esperas a un superhombre y no a un torpe genial. Es inteligente pero no siempre sabio. Es excepcional en su razón y su análisis pero extremadamente humano e impulsivo en sus emociones, que dictan en última instancia la mayoría de sus acciones. Ahí reside, creo, su gancho eterno. Nos vemos en sus errores. En su terquedad. En su incapacidad para gestionar ciertas emociones a pesar de su intelecto descomunal. La psicóloga literaria Dr. Katy Waldman, en un ensayo para *The New Yorker*, apuntaba: "Los personajes más memorables de la ficción especulativa son a menudo aquellos cuyos dones están intrínsecamente ligados a sus defectos, creando una tensión narrativa que es a la vez épica y profundamente íntima." Katy Waldman, Escritora y crítica de literatura para The New Yorker. Kvothe es la encarnación perfecta de esto. **Un Legado que Trasciende la Página** La influencia de la saga ha permeado más allá de los libros. Ha inspirado discusiones académicas sobre su sistema mágico (la simpatía), ha generado comunidades de fans que analizan cada palabra del autor, y ha elevado las expectativas de lo que un solo libro de fantasía puede lograr en términos de prosa y estructura. Patrick Rothfuss, a través de su fundación *Worldbuilders*, ha canalizado también la pasión de su comunidad hacia causas benéficas, demostrando cómo un mundo imaginario puede tener un impacto real y positivo. Como él mismo ha expresado en eventos: "Las historias nos conectan. Son la herramienta más antigua que tenemos para entender el mundo y los unos a los otros." Patrick Rothfuss, Autor y fundador de Worldbuilders. Solo que si lo tuyo es la literatura de fantasía con alma, si te enamoraste de la profundidad de los mundos en la adolescencia y sigues buscando esa sensación, si crees que la buena construcción de personajes es tan crucial como la de los escenarios, si valoras una prosa que quiere ser leída en voz alta... entonces la historia de Kvothe no es una recomendación, es una cita pendiente en tu diario de lector. Lo único que lamento, a veces, son las portadas que no siempre hacen justicia a la joya que guardan dentro. Pero, como en toda buena historia, lo importante nunca es el envoltorio, sino el viaje que te espera al abrirlo. :)

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Dignidad, palabra y criterio.

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