El aprendiz de mucho y maestro de nada

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Como experto en comunicación y marketing digital (una profesión transversal que busca optimizar la presencia de una marca en Internet a través del uso de las herramientas tecnológicas de las que disponemos y, sobre todo, que son de uso mayoritario para el público, cliente o usuario de esa marca) tengo la suerte de ir picoteando de sector en sector una amplia gama de conocimientos.

Mi padre me decía siempre que "aprendiz de mucho, maestro de nada". Hoy lo llamamos profesional polifacético, multifacético o cualquier otra palabreja que suene bien, pero no deja de ser lo mismo. Esto no es malo. Hay personas que se obsesionan con un tema, un conocimiento particular, un área del entendimiento humano determinada. Son las personas que profundizan, que hacen que ese área específica avance. Y luego estamos los aprendices de mucho, los que cogemos ideas de un área estanca y las llevamos a otra, polinizando la innovación de las maneras más creativas que puedas pensar.

Así me pasa que el haber toqueteado los codos de la psicología y el coaching, sin ser profesional de ninguna de las dos cosas, ni por estudios universitarios ni por títulos de cursos de fin de semana, respectivamente, puedo asociar los fundamentos de la autoestima y la confianza personal con la influencia de tu reflejo en el espejo.

Si bien muchos fanáticos del positivismo dicen que la feliciddad, la autoestima, el quererse un@ mism@, va por dentro, negar lo evidente, que la imagen que nos devuelve ese vanidoso invento del diablo (sí, el espejo), influye poderosamente en la percepción que tienes de ti mism@. Bueno, puede que a ti no mucho, pero hay muchos "tis" a quienes sí afecta. (A veces, en exceso. Olvidando que la felicidad está en el equilibrio.) Y si no me crees recuerda lo que se le atribuye a los griegos: mente sana en cuerpo sano. Y un cuerpo sano es un cuerpo cultivado. Y una sonrisa bonita.

De ahí que la ortodoncia invisible Invisalign que algunas clínicas dentales en La Laguna están utilizando explotan de manera sabia e inteligente esa misma relación. La ortodoncia, además de un tratamiento de salud bucodental necesario en un número amplio de problemas bucales, es también un tratamiento de estética y cosmética dental. Un tratamiento con un pequeño inconveniente. Mientras dura la ortodoncia en tu boca, a excepción de la ortodoncia invisible interna (que también queda a la vista en determinados casos), el "aparato" es extremadamente vistoso, llamativo y objeto de miradas. Tenemos la suerte que no tiene un impacto negativo en la percepción de los demás hacia nosotros, sino más bien al contrario, positivo, ya que traslada que eres alguien "que está mejorando su boca". Transmite un mensaje interesante. Pero no deja de ser un cartel luminoso que señala a un punto concreto.

Es fácil al final, por lo tanto, mezclar deporte, odontología y coaching en una publicación cuando, como decía, has estado escuchando a profesionales de uno y otro lado, encontrando puntos de conexión tremendamente interesantes (como la relación de la boca con la lesión de una rodilla, por ejemplo). Y todos estos conceptos con el crecimiento personal. Una lesión merma tu "estado de felicidad". Un problema bucodental puede haber provocado esa lesión. Una ortodoncia puede eliminar el problema original y, de paso, facilitar la recuperación de la lesión y, ambas cosas a la vez, facilitar un estado de felicidad percibido mucho mayor.

No me digas que la comunicación digital no es mágica. ¡Y tanto! Porque me permite ser, como decía mi padre, aprendiz de mucho, aunque sea maestro de nada. Bueno, de una cosa sí, de trastear aplicaciones digitales para que la marca de tu empresa sea percibida de una manera... ¡más feliz!

Imagen de Lalmch en Pixabay

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